A través de una ventana

agosto 18, 2009 – 12:47 am -

Efrain-Rodolfo-CuendisPor: Efraín Cuendis

25 de Agosto 2008

Reno NV

Estados Unidos de América

Estaba cansado de tanto vagar por las sombras

de planeta en planeta, de constelación en constelación.

No encontraba mi estrella celeste, tras siglos de espera

me sentía vacío y solitario a punto de convertirme tan sólo

en polvo arrastrado tras el cometa Haley.

Cuando fui Paris, Helena me pareció tan bella pero su belleza era de estrella,

muy lejana y sólo llegó hasta mi mano el leve soplo amargo de una querella.

Homero dice que fueron diez años de sangre y muerte, para mí no existe reparo

y sobre las tumbas de los héroes antiguos no se levanta la felicidad verdadera.

Julieta ¡oh! mi Julieta, navegué con ella incontables veces por

Venecia en góndolas

nocturnas ocultando nuestro amor, aunque yo quería que todos supieran

nuestra dicha.

Los Capuleto nunca se han amado con los Montesco y así nuestro amor,

mi estrella otra vez se frustró, bebí del ajenjo amargo y

hasta el día de hoy cuestiono mi falta de carácter.

Debí haber luchado contra el mundo por ella que era tan bella;

talvez no te amaba tanto como creía Julieta,

lo suficiente para batirme por tí contra el mundo.

En Itaca creí conocer el amor en tus labios Penélope pero el odio

y la envidia me jugaron otra mala pasada, gracias de todos modos

por coser y descoser tus vestidos esperando por alguien

que luego no era el que tú habías amado.

En las postrimerías del siglo XX,

mil novecientos noventa y seis para ser exactos.

Siendo ya un simple mortal, trabajaba yo en un hospital

en aquella tierra prodigiosa de poetas y locos,

bajo un sol de encendidos destellos, apareció ante mí la más Alba,

Nivea, Impoluta, Beldad entre Beldades, radiante, fresca,

la octava maravilla del mundo caminaba con sus pies ligeros de mujer

recién nacida.

Edwin me mostró a través de aquellas ventanas

la Paz que colma ahora mi alma.

Tu falda blanca plisada ajustada perfectamente en tu cintura,

por un momento creí que tus pies no tocaban la tierra,

tus ademanes sencillos de mujer aún no amada.

Comprendí en ese momento que mi ciclo de

Re encarnaciones estaba completo.

Liberado de mi karma alcancé en vida el Nirvana,

gracias a que en una mañana te miré a través de una ventana.


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Una Respuesta to “A través de una ventana”

  1. Por Sabir Cuendis el ago 27, 2009 | Responder

    Sencillamente otro poema bello, como todos los que nos tienes acostumbrados, me da mucha alegría ser tu hermano menor y se que dentro de poco reconocerán tu talento.
    Adelante mi hermano

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