El mar en la sala de la casa

febrero 7, 2009 – 11:27 am -

7.- Arq. Fernando López A La Negra Bravo

con imágenes de Rob Gonsalves

pintor canadiense surrealista

 

 

 

 

 

Subiré la ventana de tus astros y
saldré por la puerta de tus bosques y mares
a navegar naves sin horizonte.

Descenderé al fango de las ilusiones
para atrapar las cuerdas de tus globos.

Sobre las cornisas de mis torres
dibujaré las nubes de nuestros sueños.

Con el brillo de los pequeños azulejos
invertiré tu realidad.

Con las hojas de los árboles del jardín
reforzaré los contrafuertes de tu alma.

Desde los parches de la sobrecama

saltaré al vacío de tus praderas y ríos.

Que las aguas de la cascada sean

las sábanas de tus temores y esperanzas.

Subamos desde la playa a los castillos de arena

donde resguardas las caricias

para que el mar no las destroce.

Y si el hielo llegara a ti, bajo

la tenue luz de una linterna solitaria

entre las desnudas ramas blanquecinas

haré cuadrículas y cubos

para que se derritan pronto tus temores.

Y para que la gente nos reconozca

pintaré techos, rascacielos y torres,

agujas, relojes y linternas

sobre los trajes de sus cuerpos.

Y haremos que un universo de sombrillas

se arremolinen confundidas como horizonte y mar

en torno a una sola,

caída al borde de la alcantarilla,

la que protegió nuestro idilio

del diluvio que enfrentamos.

Y correrán nuestros hijos

sobre los accidentes del mapa

de nuestra vida inigualable.

Confundiremos a la ciudad

trayendo sobre nuestras cabezas

como en una corriente tranquila

su otra cara.

el corazón bajo sus pies.

Veremos salir del mar hacia el limpio cielo

las carabelas de nuestra agonía y esperanza,

trataremos de alcanzarlas

en las alas abiertas de las olas briosas

que alzan vuelo confundidas

con las nubes caprichosas.

¿sombras en la tierra yerma?

Yo solitario y tú saliendo del fondo del estanque

con el fuego en las arterias.

Tú, toda, como una luz que se alimenta

del medio día, de la claridad

de tus ojos iluminados.

Yo con guitarras en el balcón de los deseos

entonando melodías seductoras

para que mis campos de girasoles canten

a la noche y el día,

al viento y la quietud,

al rumor y al silencio,

que en la sala de la casa

ha entrado el mar

y sobre conchas y caracoles

ha llegado a mí el amor

en la enredadera de tu pelo.

Fernando López Gutiérrez
Enero 2009, San Alejandro
Granada, Nicaragua


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