Estampas Granadinas: El Cartel

agosto 31, 2008 – 12:08 pm -

Granada, Nicaragua
Por: Ing. Luis Roblero Gómez

Todavía por los años 30 del siglo XX, se podía ver por las calles de la ciudad, especialmente los días Domingos por la mañana, un simpático conjunto de hombres y mujeres de extracción popular, que vistiendo ridículos y estrafalarios disfraces, en un colorido desordenado, iban bailoteando al son de un pequeño conjunto de Banda que ejecutaba una música alegre y con aire NicaragÌense.

Integraban estos conjuntos que fueron nombrados ???Carteles???, personas de buen carácter que gustosos se prestaban para este objeto, que tenía como finalidad obtener dinero para la celebración de la Purísima de Jalteva.

Este divertido espectáculo callejero que divertía a chicos y grandes, recorría los barrios del sector oeste de la ciudad y el Mercado, seguido por numerosos curiosos.

Formaban el conjunto de disfrazados; el Macho Ratón, un hombre con una enorme cabeza de asno bien elaborada, vestido con un raído saco, pantalones oscuros y corbata, todo ridículo : el Macho iba seguido por una vieja andrajosa que sujetaba al animal con un mecate, la vieja presentaba enormes pechos y nalgas bien descomunales; otros vestidos de cualquier modo con ropa vieja y raída, todos con sus respectivas máscaras de cartón o de tejido metálico, que eran importadas con aspectos diversos, como narizones con ojos chibolones y enormes bigotes, otros viejos horribles, toda suerte de rostros a cual mas ridículo pero llamativos: iban colombinas, pierrots, payasos graciosos muy bien imitados, todos estos últimos con sus correspondientes caretas o antifaces extranjeros.

No faltaban: la Muerte Quirina, un bien imitado esqueleto humano pintado en blanco sobre un traje negro bien ajustado, pero el terror de los chavalos era el mismito Diablo, con sus enormes alas negras fabricadas de viejos paraguas, con una cola larga y eréctil, cuernos muy bien colocados pintados de rojo y las manos rematadas por unas enormes uñas de latón, todo el diablo era negro. Llevaba en la mano una tajona y su principal papel era correr tras los muchachos o presentarse a niños que su acompañante mantenía a horcajadas; había que ver los gritos desesperados de los chavalos cuando el Diablo se les acercaba brincando como loco y las incontenibles risas de los concurrentes que gozaban de lo bueno con el susto y alarido de los pequeños espectadores y los que podían correr lo hacían con mucha diligencia para ponerse a buen recaudo del demonio. Algunos chavalos muy precavidos lo miraban solo de larguito, sin atreverse a quedar cerca del Rey del Infierno, que con su grotesca máscara diabólica era verdaderamente el centro de atracción del Cartel, mientras la banda ejecutaba la música adecuada y bulliciosa.

El mayordomo del Cartel iba con una bolsa recaudando las limosnas entre los espectadores y vecinos, los que generalmente se mostraban generosos con sus contribuciones, porque eran para la Virgen.

Un joven Torete era llevado atado junto con el Cartel, éste era para rifarse, siempre a beneficio de la Purísima, la gente tomaba acciones, pero se sabia de antemano que nadie se lo sacaba, porque salía favorecido un ???riquito del barrio??? que lo donaba de nuevo para volver a rifarlo.

Todo esto se acabó y pasó a la historia, terminando con aquellos tiempos de diversiones populares sanas y llenas de alegría y sobre todo…….. que era gratis para el que así lo quería.


Archivado en Culturales | Un Comentario »


Una Respuesta to “Estampas Granadinas: El Cartel”

  1. Por CARLOS A. BUSTOS el oct 19, 2009 | Responder

    FELICITACIONES, PARA CONOCER TODO LO RELACIONADO A NICARAGUA, ESPECIALMENTE LO FOLKLORICO, NADA MEJOR QUE IR A ESTE SITIO, NUEVMENTE FELICITO A LOS CREADORES POR DARNOS LA OPORTUNIDAD DE SABER DONDE BUSCAR.

    GRACIAS
    CARLOS A. BUSTOS

Escribe tu Comentario

Todos los comentarios son moderados. Opiniones con ofensas o fuera de lugar sern borrados inmediatamente. No pierda su tiempo.


El contenido de La Verdad no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorizacin previa y por escrito de La Verdad.